Ibamos enfrascados en la conversación cuando a lo lejos, a unos 300 metros diviso un grupo de runners que escoltaban a otro corredor de fina estampa y correr suelto... Le digo a Luis que allí va Chema Martinez con sus vecinos del Cantizal, agudizamos la vista y ¡¡¡efectivamente!!!.... lo siguiente que decimos a la par es: ¡Vamos a por él!
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La decisión lo primero que nos implica es dar un tirón para alcanzar su grupo, casualidad ya que encima nos pille cuesta arriba y se nos corta el resuello. A los pocos minutos enlazamos y contemplamos a Chema que trota comodamente rodeado de sofocados vecinos. Comentamos lo fino que está y que de no ser por su indumentaria amplia y suelta parecería todavía más delgado.
Aguantamos detras para ver si se nos pegaba algo, pero rapidamente me asalta la idea de adelantarle y darme ese gustazo. Eso hacemos, intentamos adoptar nuestro mejor estilo de carrera y apretamos el paso como si fueramos algo... por suerte para nosotros no reacciona a la provocación y podemos terminar el entreno un rato más tarde con algo de dignidad... Total 47 minutos muy entretenidos entre jabalis y mitos atleticos.


